Mónica no ha notado la diferencia desde que descubrió su presbicia

A Mónica le encantó descubrir las lentillas multifocales


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Mónica es auxiliar de farmacia. Le encanta salir a correr y esquiar, pero su mayor pasión es viajar junto con su esposo y su hijo.

Antes no las necesitaba

Nunca necesitó gafas ni lentillas antes de cumplir los 43, pero a esa edad comenzó a padecer dolores de cabeza y se hizo un examen oftalmológico. Resultó que tenía una hipermetropía leve, pero que también necesitaba gafas de lectura. Su marido, que hacía algunos años que usaba lentillas, se las recomendó y al principio combinaba las lentillas normales con las gafas de lectura.

El descubrimiento de las lentillas multifocales

Mónica no sabía ni que existían hasta que un amigo se las sugirió hará unos cinco años. Parecían la solución ideal, y cuando se las probó por primera vez, tardó apenas una hora en acostumbrarse a ellas.

‘Mónica lleva lentillas mensuales durante todo el día, tanto en el trabajo como en las actividades de ocio’

Encantada con las lentillas multifocales

En la farmacia, Mónica tiene que leer constantemente recetas médicas escritas con letra muy pequeña. Antes de usar lentillas, tenía que ponerse y quitarse las gafas de lectura todo el rato, además de procurar no perderlas. Además, a medida que perdía capacidad de lectura necesitaba gafas con una graduación cada vez mayor y cuando se le olvidaba quitártelas, se arriesgaba a tropezarte con cualquier cosa.

Mónica no ha notado la diferencia desde que descubrió su presbicia

Las usa siempre

Lleva sus lentillas mensuales durante el día, tanto en el trabajo como en sus ratos de ocio. Normalmente se las quita por la noche. A veces las usa para ver la televisión y a veces no. Pero sí que usa gafas para leer cuando lee un libro en la cama. Después de acostarse ya no le apetece volver al cuarto de baño para quitarse las lentillas.

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