Irene no ha cambiado su forma de vida por la presbicia

Irene no ha cambiado su forma de vida por la presbicia


Irene – 46

La exmodelo Irene trabaja como gestora de proyectos freelance. Le encanta la moda y es una entusiasta de la fotografía.

Los primeros años con miopía

Irene llevaba gafas durante la adolescencia, pero comenzó a trabajar cada vez más como modelo y a participar en desfiles, y no podía usar las gafas. Pero sin ellas veía más bien poco, y no distinguía las distancias ni tenía visión de profundidad. ¡Un día, durante un desfile, no me dió cuenta de que había llegado al final de la pasarela y cayó en el regazo del diseñador! Entonces fue cuando comprendió que era el momento de buscar unas lentillas.

Cómoda desde el primer momento

Cuando lo piensa, no entiende por qué tardó tanto en ponérselas. No solo le vienen bien para trabajar, sino también cuando sale o cuando va al gimnasio. Y además, por fin puede comprarse todos los pares de gafas de sol que le apetezcan sin tener que graduar los cristales.

‘Un éxito instantáneo para Irene’

La llegada de la presbicia

Hará unos tres años se dió cuenta de que le resultaba cada vez más difícil leer. No quiso darle importancia porque no quería admitir que se hacía mayor y al principio buscó el móvil más grande que pudo encontrar. No se compró unas gafas de lectura porque creía que podría mantener sus ojos "en forma" si no lo hacía. Pero tiempo después se dió cuenta de que necesitaba una solución.

¡Descubriendo las lentillas multifocales!

Irene no sabía que existían, pero las encontró cuando navegaba por Mejorconlentillas. Sintió curiosidad y se hizo un examen ocular en la óptica. Fue un flechazo a primera vista.

Rebecca explica su experiencia con las lentes de contacto - presbicia

No tardó en acostumbrarse

Algunas personas que usan lentillas multifocales le habían dicho que acostumbrarse a ellas puede costar un poco, pero no fue su caso. La verdad es que vio que las ventajas son inmediatas. Le pasó casi lo mismo que cuando de niña se puso por primera vez unas gafas y pudo distinguir las hojas de los árboles por primera vez. Fue como abrir la puerta a un nuevo mundo.

¡Sintiéndose libre de nuevo a los 40!

Irene se las está recomendado a cualquier persona que tenga problemas con las lentillas y las gafas de lectura. También le encanta no tener que apartar el teléfono para poder ver la pantalla, algo que ya ha visto hacer a muchas personas de su edad. Le gusta mucho ir de vacaciones, tomar el sol en la piscina y poder leer un libro usando unas gafas de sol normales.

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